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<title>El Hotel de las Mil Estrellas</title>
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<tagline>Este blog pretende recoger  experiencias i reflexiones relacionadas con  personas en situación de sin hogar</tagline>
<modified>2007-10-05T12:14:18Z</modified>
<copyright>Copyright 2007</copyright>
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		<name>EL Hotel de las Mil y una Estrellas</name>
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	<title>Catedral de cuento -LAS TRES VIRTUDES-</title>
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Érase una vez... una tarde que se presentaba anodina, como tantas otras, frente a los doce apóstoles de la fachada de la Catedral. Un puñado de palomas curioseaban las piedras y una bandada de visitantes (foráneos los más) picoteaban migajas de arte acuciados por el cronómetro. Una tarde anodina, larga, tediosa... como tantas. <br />
¡Pero no! De improviso apareció una niña (no más de tres años) con un vestido azul que se fundía con el color del cielo. Caminando junto a su padre, la niña reparó en un inválido que, en silla de ruedas, imploraba una limosna. La niña frenó en seco, giró hacia su padre con la mano extendida y le dijo:<br />
--Dame.<br />
El padre, sin dudarlo, negó y le instó a seguirle; mas la niña conminó:<br />
--¡Dame!<br />
El padre resistió la andanada y la niña, ya con voz entre metálica acampanada y cristalina punzante, gritó:<br />
--¡¡Dame!!<br />
El grito brotó de sus entrañas, tan potente, que de su boca surgió una estalactita catapultada hacia los trasluces de la Catedral.<br />
Rebotó la saeta de agua entre las bóvedas y los cruceros, rodeó el ábside, hizo crujir los misterios del altar mayor y por sus pasadizos arcanos llegó a alterar el sueño de Eulalia, la niña santa que desde siglos no había sentido un frescor tan intenso. Santa Elena se tambaleó en su cimborrio y en su equilibrio inestable suspiró un ¡ay! entre temeroso y condescendiente. Las gárgolas, a borbotones, arrojaron lava en hervor incandescente; las vidrieras tintinearon con rechinar de cristal molido y el Cristo de Lepanto, artero, quebró su cintura al otro lado para evitar el impacto. Las ocas palidecieron más si cabe protegiéndose del puñal de agua con el agua del estanque. La Cruz, callando, otorgaba.<br />
En cada etapa de su frenética carrera, el grito ¡dame! iba depositando una gota de agua que, al instante, se convertía en polvo de oro. Lava y cristales, piedras y maderos, se mudaron en un firmamento de ocre polvillo que se convirtió en un manto. El viento, como siempre despistado, exhaló la filigrana hacia la puerta y el oro fue a llover sobre atónitos curiosos y palomas.<br />
El padre, atribulado, le dio una moneda a la niña, de azul y oro (como un traje de luces), que dio su óbolo y suspiró satisfecha. El grito “¡dame!” se desvaneció y la estalactita se fundió agotada. La niña se llamaba Fe.<br />
Una vez la lógica restaurada, las bóvedas compuestas, las vidrieras enterizas y los cimborrios asentados, la paz se reincorporó a su tarea. Mas yo, acodado en el pretil de la escalinata, todavía estupefacto y absorto, me froté los ojos: por el murete de Santa Lucía se descolgaba una figura informe hasta alcanzar la “cana” y saltar ágilmente al empedrado. Era la jorobada de la Catedral (vox populi es que en toda Catedral que se precie habita un jorobado ilustre) en la que yo, en íntimas e invisibles charlas, había depositado mis ternuras más secretas. Pero esta vez apareció con descaro, llamando a voces a la niña Fe, abriéndose paso a gibazos entre la multitud espantada. Se acercó a la niña, la cogió en sus brazos y le dijo:<br />
--Vamos<br />
--¿A dónde?<br />
--Al lugar donde tendremos que aguardar el día en que los hombres y las palomas abandonen sus cerriles esquemas de prepotencia. Mucho tiempo me temo.<br />
La jorobada, desdentada, descarada esta vez y gruñona siempre, se llamaba Esperanza.<br />
--¡Esperadme!<br />
Era una voz quebrada y jadeante. La silueta, pues silueta era de tan delgada y transparente, era una joven ciega que llegaba apresurada. No tuvo que abrirse paso pues traspasaba los muros y los cuerpos con ectoplásmica dulzura. Y en un efecto dominó cada bolsillo que perforaba eructaba un óbolo a favor del necesitado. Cuando las alcanzó, acarició a la niña Fe, besó a la anciana Esperanza y gritó a los cuatro vientos que se llamaba Caridad.<br />
Así las tres virtudes se fundieron y ocultaron en quien sabe qué pasadizo secreto del templo.<br />
Mi tarde anodina se transformó en serena sin más inquietud que la de temer que, otra tarde, no viniese a narrarme su cuento la legión de los pecados capitales.<br />
<br />
(M. V.)<br />
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Puedes ver más en http://pobrezayluz.blogspot.com/]]></content>
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		<name>EL Hotel de las Mil y una Estrellas</name>
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	<title>Barcelona abrirá cuatro albergues para los 'sin techo' antes del 2011</title>
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Como han hecho desde enero y hasta septiembre 1.969 indigentes, 820 de los cuales han culminado con éxito el proceso de reintegración, cifra que el municipio estima en 900 al acabar el año. Un triunfo, claro está, sin estridencias, porque siguen dependiendo totalmente de ayudas sociales. Y el objetivo pobreza cero es, precisamente, el principal de este mandato, una misión que recae en el área de Acción Social y Ciudadanía que coordina el quinto teniente de alcalde, Ricard Gomà.<br />
De hecho, es una utopía reconocida como tal por el concejal ecosocialista: "Mientras haya pensiones no contributivas y un salario mínimo interprofesional por debajo del umbral de la pobreza --estipulado en 556 euros mensuales por la Unión Europea-- no se logrará, pero desde el ayuntamiento se puede contribuir". Esa contribución, continúa, vendrá dada en los próximos años por un incremento continuado del presupuesto que permita garantizar las necesidades básicas.<br />
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3.200 PERSONAS A LA INTEMPERIE<br />
En el caso de los sin techo, el municipio abrirá cuatro centros (uno de ellos sustituirá al albergue de la calle de Almogàvers, afectado por un plan urbanístico), con lo que el consistorio sumará unas 200 nuevas camas a las 716 de titularidad pública de que dispone ahora en nueve equipamientos, de un total de 1.841 plazas de atención. "No queremos dejar ninguna situación desatendida", explica Gomà, que cifra en 900 las personas con exclusión más avanzada y que de forma estable viven al raso, aunque en el cómputo anual, asume el municipio, se han detectado en las calles unas 3.200 personas con diferentes grados de marginación.<br />
Respecto a este colectivo, también se prevé aumentar hasta "algunos centenares" los pisos tutelados en los que pueden vivir los sin techo mientras llevan a cabo su reinserción. Esta cifra se conseguiría, según Gomà, mediante convenios con entidades sociales privadas que ya disponen de viviendas para este uso, y la construcción de un mínimo de 30 pisos que se sumarían a los 23 que ya existen de titularidad municipal.<br />
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25.000 APARATOS DE TELEASISTENCIA<br />
Pero la pobreza tiene muchos rostros. Aunque el más visible sea el de un sin techo, el más flagrante es el de una persona mayor. Una de cada tres sobrevive con una pensión no contributiva (403,56 euros al mes), lo que convierte a este colectivo en otra de las prioridades municipales, al margen de los servicios incluidos con la inminente puesta en marcha de la ley de autonomía personal.<br />
Entre los proyectos, además de cubrir a final de este año con el servicio de teleasistencia a todos los mayores de 75 años que lo requieran --a final de año habrá 25.000 aparatos instalados que vigilarán a 30.000 personas--, está el de extender la red de comedores sociales a los casals de jubilados de todos los distritos, un servicio del que solo dispone Ciutat Vella y el Eixample. "Además de garantizar una comida diaria a un precio simbólico (60 céntimos), el objetivo es evitar el aislamiento", cuenta el concejal.<br />
Los planes sociales dedican una mención aparte a las familias, con la elaboración de un documento específico que contempla, entre otros, espacios para niños de 0 a 3 años en todos los distritos y asegura el derecho a becas de comedor para todo el que tenga derecho. Ahora falta poner fechas y más concreciones, que saldrán tras la aprobación del plan de actuación municipal (PAM) hasta el 2011y el presupuesto del 2008.<br />
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	<title>DOS AZÚCARES AL DÍA</title>
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Papá, ¿qué es la solidaridad? Esta es la pregunta que me hizo hace unos días mi hija Candela. Candela tiene 4 años. Me presento: soy Juan, José o Antonio, o como quieras llamarme, eso no importa. Soy director de un centro de acogida para personas sin hogar de Barcelona. Por mi experiencia creía que tenía mil repuestas a la pregunta de mi hija. Pero con el tiempo me he dado cuenta que, entre muchas, hay una historia que define a la perfección el sentido de la palabra "solidaridad".<br />
Escucha, Candela, lo que te voy a contar. Es una historia tan cierta como tu sonrisa al despertar.<br />
No sé cómo se llama la señora. A mí no me importa, y a ella tampoco. Quiere permanecer en el anonimato y yo la respeto. Hace ya meses que, cada 15 o 20 días, aparece por el centro una señora de entre 60 y 70 años con una bolsa llena de azúcares. Viene a media mañana, los trae, pregunta por su contacto, los entrega y se va. Así cada 15 días, durante meses. Nadie sabe cómo se llama, ni de dónde los saca, y tampoco se lo preguntamos. Cada día en nuestro centro de acogida se sirven unos 75 desayunos para personas sin hogar. El azúcar que acompaña al café es el de nuestra voluntaria desconocida. Una mañana sonó el teléfono. Alguien preguntó por el responsable. "Soy yo", le contesté. Y a continuación me explicó la siguiente historia: "Mira, soy la señora que llevaba la bolsa de azúcares. Me encuentro mayor y no sé si podré continuar llevándolos. Vivo en una residencia para gente mayor. Cada mañana nos sirven el café con leche con dos azúcares y, cada día, unas amigas y yo guardamos uno de los dos azúcares en una bolsa, en un armario de mi habitación, para vuestro centro. No quiero que las responsables de la residencia se enteren, porque nos podrían quitar uno de los dos azúcares y perjudicaríamos al resto de los residentes. ¿Podría alguien venir a buscarlos? Os doy mi dirección y número de habitación pero, sobre todo, pido mucha discreción". Cuando se enteró María Teresa, voluntaria del centro, me dijo: "Hay que ir a buscarlos". Hablé con Francesc, otro voluntario, y le expliqué la historia. Aunque tiene su semana plagada de diferentes voluntariados, hizo un hueco. El sábado 23 de diciembre fui a trabajar. En mi mesa encontré una bolsa llena de azúcares y pensé en ellas. Mi niña Candela, ten por seguro que nada sabe tan dulce como la solidaridad.<br />
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Director anónimo de un centro de acogida]]></content>
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	<title>Eduard ( 95 años )</title>
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<br />
Ríe, y el mundo reirá contigo;<br />
llora, y llorarás sólo.<br />
<br />
y añade :<br />
<br />
pero a veces, uno no tiene que llorar solo.]]></content>
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		<name>EL Hotel de las Mil y una Estrellas</name>
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	<title>La semblanza</title>
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	<dc:subject>Personal</dc:subject>
	<content type="text/html" mode="escaped" xml:base="http://hotelmilestrellas.bitacoras.com/archivos/2006/10/18/la-semblanza"><![CDATA[Un científico Alemán llamado Karl Woodh ( 1417-1492 ) hizo una comparación  del hombre con los pájaros.<br />
La semblanza, aunque parezca paradójica, tiene su sentido; y es que el pájaro nace para ser libre y en cambio pierde su libertad por el egoísmo del hombre. Por lo paradójico el hombre también nace para ser libre pero pierde su libertad por su propia ambición.<br />
La metáfora de todo esto es que si supiera el pájaro que iba a perder su libertad al nacer quisiera volverse hombre y si el hombre supiera que iba a perecer por su propia ambición desearía volverse pájaro.<br />
El resumen de todo esto es que si hubiera más respeto para la vida ajena seria mucho mas hermosa. La libertad es un don natural y apreciado que tenemos desde que nacemos, cuanto mejor si respetáramos dichas libertades...<br />
No me tilden de ilusionista, pero al final lo último que se pierde es la ilusión para que todo sea mucho mas factible.<br />
<br />
Ramón<br />
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